lunes, 20 de agosto de 2018

La amada devoción de San Juan Pablo II por el rezo del Santo Rosario.

La amada devoción de San Juan Pablo II por el rezo del Santo Rosario.

La plegaria del Rosario es oración del hombre en favor del hombre, que refleja el espíritu y las intenciones de la primera redimida, María.

¿Qué nos dijo San Juan Pablo II sobre el Santo Rosario? En este mes de octubre, todos los católicos del mundo nos unimos en especial devoción por el rezo del Santo Rosario, una oración mariana que eleva a Dios nuestras más humildes peticiones a través de nuestra amada María.

Uno de nuestros queridos Papas, San Juan Pablo II, en sus alocuciones, habló mucho sobre el rezo del Santo Rosario y de cómo este podía ayudarnos a estar unidos como un solo Pueblo.

A continuación, una reflexión realizada por el Papa San Juan Pablo II, durante el rezo del Ángelus efectuada el 2 de octubre de 1983:

El Rosario amado de San Juan Pablo II
Consagrado por tradición al Santo Rosario, quiero dedicar la alocución del Angelus a hablar de esta plegaria tan entrañable al corazón de los católicos, tan amada por mí y tan recomendada por los Papas predecesores míos.

En este Año Santo extraordinario de la Redención, también el Rosario adquiere perspectivas nuevas y se llena de intenciones más fuertes y más amplias que en el pasado.

¿Qué podemos pedir del Rosario?
Hoy no se trata de pedir grandes victorias. como en Lepanto y Viena, sino que, más bien, se trata de pedir a María que nos haga valerosos combatientes contra el espíritu del error y del mal, con las armas del Evangelio, que son la cruz y la Palabra de Dios.

La plegaria del Rosario es oración del hombre en favor del hombre:

El Santo Rosario es la oración de la solidaridad humana, oración colegial de los redimidos, que refleja el espíritu y las intenciones de la primera redimida, María, Madre e imagen de la Iglesia: oración en favor de todos los hombres del mundo y de la historia, vivos o difuntos, llamados a formar con nosotros Cuerpo de Cristo y a ser, con El, coherederos de la gloria del Padre.

Al considerar las orientaciones espirituales que sugiere el Rosario, oración sencilla y evangélica (cf. Marialis cultus, 46), volvemos a encontrar las intenciones que San Cipriano señalaba en el Padre nuestro. Escribía él:

"El Señor, maestro de paz y de unidad, no quiso que orásemos individualmente y solos. Efectivamente, no decimos: "Padre mío, que estás en los cielos", ni "Dame mi pan de cada día". Nuestra oración es por todos; de manera que, cuando rezamos, no lo hacemos por uno solo, sino por todo el pueblo, ya que con todo el pueblo somos una sola cosa" (De dominica oratione, 8).

El Santo Rosario se dirige a quien es la expresión más alta de la humanidad en oración, modelo de la Iglesia orante y que suplica, en Cristo, la misericordia del Padre.

La intercesión de María
Lo mismo que Cristo vive siempre para interceder por nosotros, también María continúa en el cielo su misión de Madre y se hace voz de cada hombre y en favor de cada hombre, hasta la consumación perfecta del número de los elegidos (cf. Lumen gentium, 62).

Al rezarle a María le suplicamos que nos asista durante todo el tiempo de nuestra vida presente y, sobre todo, en el momento decisivo para nuestro destino eterno, que será la hora de nuestra muerte.

El Rosario es oración que indica la perspectiva del reino de Dios y orienta a los hombres para recibir los frutos de la redención.

En este mes de octubre dedicado tradicionalmente al Santo Rosario, quiero recordar a todos que ésta es una oración del hombre para el hombre; es la oración de la solidaridad humana que refleja el espíritu de María, madre e imagen de la Iglesia.

El Rosario se dirige a Aquella (María) que es la expresión más alta de la humanidad.


San Juan Pablo II | Ángelus del 2 de Octubre de 1983 | Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net
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sábado, 18 de agosto de 2018

5 razones para orar por las benditas almas del purgatorio.

5 razones para orar por las benditas almas del purgatorio.

Tenemos el poder de ayudar a las benditas alma del purgatorio y llevarles alivio. Hacer esto es un acto de misericordia y amor desinteresado.

"El purgatorio muestra la gran misericordia de Dios y limpia los defectos de aquellos que ansían convertirse en uno junto a Él"  (San José María Escrivá)

¿Cuándo fue la última vez que escuchaste una homilía sobre el purgatorio? Si tu parroquia es como la mayoría de las parroquias, entonces seguramente ha pasado ya algún tiempo.

En un ámbito más personal: ¿cuándo fue la última vez que oraste por las Benditas Almas del Purgatorio? Si tú eres como la mayoría de los Católicos, la respuesta será no muy recientemente.

Las almas en el purgatorio son olvidadas por los Católicos muy a menudo, y me temo que esto es muchas veces por un deseo equivocado de no parecer medievales (como si eso fuese algo malo), supersticiosos, o peor aún, ecuménicamente insensibles.

Sin importar la razón de este descuido, es la enseñanza constante de la Iglesia Católica que el purgatorio es real y que hay incontables almas ahí que necesitan de nuestras oraciones. Pero mi punto acá no es probar que el purgatorio existe o proveer una base teológica para su existencia. Más bien, es urgirnos a orar por la Iglesia sufriente.

He aquí 5 razones para orar por el alivio de nuestros hermanos y hermanas en el purgatorio.

1.- El sufrimiento es real.

El sufrimiento en el purgatorio es comparado por los santos a ser quemados con fuego chispeante. De hecho, muchos santos han dicho incluso que el sufrimiento en el purgatorio no es del todo diferente al sufrimiento en el infierno.

Una de las fuentes primarias de sufrimiento es el hecho de que la salvación ha sido obtenida, y aún uno no puede disfrutar inmediatamente de los consuelos. Este retraso del placer de alcanzar el cielo lleva a una agonía espiritual.

Santo Tomás de Aquino lo explica de la siguiente manera:

"Mientras más uno aspire a alcanzar algo, más dolorosa se vuelve la privación de esto. Y dado que después de esta vida, el deseo por unirse a Dios, el Bien Supremo, es intenso en las almas de los justos (porque este impulso hacia él no se ve obstaculizado por el peso del cuerpo, y que el tiempo de disfrutar del Bien Perfecto habría llegado) cuando no hay obstáculos; las almas sufren enormemente a causa de este retraso".

Así que las almas en el purgatorio están sufriendo en una manera muy real y muy dolorosa, una manera que no puede ser completamente comprendida. Tenemos la habilidad de ayudarlas y aliviarlas por medio de nuestras oraciones y acciones.

2.- Ellos son nuestra familia.

Muchos de nosotros tenemos parientes sanguíneos, abuelas, tías y tíos, y padres, que han muerto y que posiblemente estén en el purgatorio. Deberíamos estar orando por sus almas por el amor que les tenemos.

Pero incluso si no tenemos parientes que hayan muerto (o por lo menos que sepamos), las almas en el purgatorio son aún nuestros hermanos y hermanas espirituales.

Estamos emparentados por el bautismo de Cristo, y esta relación familiar debería llevarnos a actuar por ellos.

3.- Probablemente tú también llegarás allá.

Seamos honestos, la mayoría de nosotros no somos lo suficientemente santos para librarnos del purgatorio y la vasta mayoría de nosotros experimentará este fuego limpiador.

Si estuvieses sufriendo intensamente, ¿no te gustaría que alguien te ofreciera alivio? Sí, te gustaría. Orar por las Benditas Almas, entonces, es una manera de cumplir con la Ley de Oro que Cristo nos dio: hacer por los demás lo que nos gustaría que ellos hicieran por nosotros.

Si sientes aversión a orar por las pobres almas, entonces simplemente recuerda lo que tú querrías si estuvieses en su posición.

4.- Te traerá alegría.

Orar por las almas en el purgatorio trae sus recompensas. ¿Puedes imaginarte la alegría de conocer a hermanos y hermanas en Cristo en el Cielo un día y darte cuenta que tú les ayudaste con tu humilde oración?

"Cuando entremos al Cielo les veremos, muchos de ellos dirigiéndose a nosotros y agradeciéndonos. Nosotros les preguntaremos, quiénes son y ellos nos contestarán una pobre alma del purgatorio por la que tú oraste". (Arzobispo Fulton Sheen)

El pequeño sacrificio de tiempo que hacemos en esta vida valdrá la pena cuando veamos las caras de aquellos que se han beneficiado de nuestras oraciones.

5.- No es tan difícil.

Orar por las almas en el purgatorio es muy sencillo, tan sencillo que no tenemos excusa para no hacerlo. Una oración por las Santas Almas puede ser tan sencilla como la corta oración Requiem Aeternam:

"Otórgale Señor el descanso eterno y que brille para ellos la luz perpetua. Que descansen en paz. Amén".

También podríamos agregar una breve monición a nuestra oración de bendición de los alimentos:

"Bendícenos, oh Señor, y éstos tus dones… Y que las almas de los fieles que ya han partido, por medio de la misericordia de Dios, encuentren el descanso eterno".

¿Por qué no haríamos estas sencillas oraciones diarias?

Dos maneras efectivas de orar por las almas del purgatorio son rezar la coronilla de la Divina Misericordia por ellas y recordarles durante las intenciones del Rosario.

La coronilla de la Divina Misericordia y el Rosario requieren comprometernos a dedicar aprox. 10-20 minutos. Incluso rezando estas poderosas oraciones una vez a la semana por las Benditas Almas del Purgatorio no es pedir mucho considerando el beneficio que traen a los miembros de nuestra familia espiritual.

Finalmente, uno puede ofrecer una Misa por estas pobres almas. La ofrenda que se da por una Misa no cuesta más que dos cafés. Esta ofrenda misericordiosa es placentera para Dios y apenas una carga para nosotros.

Comencemos a orar.

El purgatorio no es más que una experiencia de la ardiente y purificadora misericordia de Dios, un amor purificador que consume todos los defectos con su intensidad. Mientras puede que sea extraño para nosotros pensar en el dolor que pueden infligir el amor y la misericordia, ésta es la realidad del purgatorio.

Tenemos el poder de ayudar a nuestros amigos sufrientes y llevarles alivio. Hacer esto es un acto de misericordia y amor desinteresado.

El sacrificio que requiere de parte nuestra es mínimo y aun así su recompensa es grande. En el día de todas las almas, renovemos nuestro compromiso a orar por nuestros hermanos y hermanas que sufren en el amor purificador de Dios.

"Requiem Aeternam dona eis, Domine
Et lux perpetua luceat eis:
Requiescant in pace. Amen"


Adaptación y traducción por María Mercedes Vanegas para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: Catholic Gentleman, autor: Sam Guzman

¿La Virgen María fue llevada al Cielo en cuerpo y alma? ¿Lo dice la Biblia?.

¿La Virgen María fue llevada al Cielo en cuerpo y alma? ¿Lo dice la Biblia?.

¿San José murió? la Biblia no menciona eso sin embargo creemos que SÍ. Así es la Asunción de la Virgen María al Cielo 


La Asunción de María no se encuentra en los Evangelios pues el fin de los Evangelios es anunciar el señorío de Jesucristo y la Salvación.

Muchos hechos de la historia de la Iglesia no se encuentra en los Evangelios tales como la muerte de San Pedro y San Pablo, hechos importantísimos de la Iglesia primitiva, el mismo hecho de que Jesús se le apareció primero a Pedro no lo narra los Evangelios, sin embargo San Pablo lo da por cierto (1 Corintios 15,5)

La Asunción no está en las Escrituras, pero ella no contradice a esta, pues antes de María hay otras dos personas que subieron en cuerpo y alma a los cielos y a nadie le causa escándalo: Enoc y Elías

Elías y Enoc llevados al Cielo n cuerpo y alma
"Enoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó" (Génesis 5,24) Lea también: (Eclesiástico 44,16; Hebreos 11,5; Judas 14)

"Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino." (2da Reyes 2,11)

Elías y Enoc fueron llevados al cielo en cuerpo y alma. Todas las Iglesias primitivas no católicas (Caldea, Copta, Asiria, Armenia, Ortodoxa) aceptan la Asunción de la Virgen y la celebran.

Una de las primeras fiestas de la Virgen que se celebró fue la de la Asunción, que ya en el Siglo IV se celebraba en Jerusalén y en esa época una capilla ya marcaba el lugar donde hoy se encuentra la Iglesia Griego-Armenia de la Asunción en el monte de los Olivos.

Según un Diccionario no Católico y Secular:

"La primera referencia oficial a la Asunción se halla en la liturgia oriental; en el siglo IV se celebraba la fiesta de "El Recuerdo de María" que conmemoraba la entrada al cielo de la Virgen María y donde se hacía referencia a su asunción. Esta fiesta en el siglo VI fue llamada la Dormitio (χοίμŋσις) o Dormición de María, donde se celebraba la muerte, resurrección y asunción de María. El emperador bizantino Mauricio decretó que la fiesta se celebrara el 15 de agosto en todo el imperio; "conviene aclarar que sólo fijó una fecha, él no "inventó" la fiesta, ya que ésta se celebraba desde antes."

Otro testimonio que evidencia de esta celebración, es la da San Gregorio de Tours, quien en su obra "De Gloria Martityrum" señala que ésta fiesta la celebraban en Jerusalén al final del siglo VI.

Los relatos apócrifos sobre la asunción de María aparecen aproximadamente desde el siglo IV y V. Siendo el más difundido y posiblemente uno de los más antiguos en el oriente bizantino el "Libro de San Juan Evangelista (el Teólogo)".

Este y otros escritos apócrifos tuvieron gran influencia en diversas homilías y escritos de los oradores orientales, como por ejemplo Juan de Tesalónica, Juan de Damasco, San Andrés de Creta, San Germán de Constantinopla, entre otros.

Si bien no tenían ni tienen carácter histórico, la Iglesia Católica vio en estos escritos el fondo teológico que existía y del cual los relatos eran expresiones adornadas."

Por lo que sabemos hay una tradición con la Iglesia Apostólica especialmente la de Jerusalén

Documentos históricos que hablan de la Asunción de la Virgen María
Transitus Mariae: cuyo núcleo originario se remonta a los siglos II y III.
Melitón de Sardes (año 180 DC): Melitón viajó a Jerusalén para informarse de la tradición eclesiástica y escribió con profusión sobre una gran variedad de temas El autor imagina que Cristo pregunta a los Apóstoles qué destino merece María, y ellos le dan esta respuesta: "Señor, elegiste a tu esclava, para que se convierta en tu morada inmaculada ...
La carta de Dionisio el Areopagita al obispo Titus (año 363 DC), el "Joannis liber de Dormitione Mariae"
San Epifanio de Salmina (año 371 DC): Coloca en la profesión de fe que María (v.) fue siempre virgen (PG 43,233). Y en una carta habla de la Dormición y Transito de María
San Juvenal, Patriarca de Jerusalem. Carta a la Emperatriz Pulquería (año 451 DC):
San Germán de Constantinopla (año 710 DC):
San Juan Damasceno (año 726 DC) Madre de la gloria (Homilía 2 en la dormición de la Virgen Marta, 2 y 14): …. Hoy el arca viva y sagrada del Dios viviente, la que llevó en su seno a su propio Artífice, descansa en el templo del Señor…. Hoy el Cielo da entrada al Paraíso espiritual del nuevo Adán, en el que se nos libra de la condena, es plantado el árbol de la vida y cubierta nuestra desnudez…. Hoy la Virgen inmaculada, que no ha conocido ninguna de las culpas terrenas, sino que se ha alimentado de los pensamientos celestiales, no ha vuelto a la tierra; como Ella era un cielo viviente, se encuentra en los tabernáculos celestiales….

(...) Si el cuerpo santo e incorruptible que Dios, en Ella, había unido a su persona, ha resucitado del sepulcro al tercer día, es justo que también su Madre fuese tomada del sepulcro y se reuniera con su Hijo. Es justo que así como Él había descendido hacia Ella, Ella fuera elevada a un tabernáculo más alto y más precioso, al mismo cielo....
Entonces: Es Dogma de fe, la Asunción de la Virgen en cuerpo y alma al Cielo; sobre si Nuestra Señora sufrió o no la muerte corporal, el Magisterio de la Iglesia no se ha pronunciado.

Datos históricos de la celebración de la Dormición o Asunción de María
De acuerdo a la vida de San Teodosio (m. 529) se celebraba en Palestina antes del año 500, probablemente en Agosto (Baeumer, Brevier, 185).

En Egipto y Arabia, por otra parte, se mantuvo en Enero, y dado que los monjes de las Galias adoptaron muchos usos de los monjes egipcios (Baeumer, Brevier, 163), hallamos esta fiesta en las Galias en el siglo sexto, en Enero [mediante mense undecimo (Greg. Turon., De gloria mart., I, ix)].

La Liturgia Gala la fija el 18 de Enero, bajo el título: Depositio, Assumptio, or Festivitas S. Mariae (confrontar las notas de Jean Mabillon en la Liturgia Gala, P. L., LXXII, 180). Esta costumbre permaneció en la Iglesia de las Galias hasta el momento de la introducción del Rito Romano.

En la Iglesia Griega, parece que algunos mantuvieron la fiesta en Enero, como los monjes egipcios; otros en Agosto, con aquellos de Palestina; por lo cual el Emperador Mauricio (m. 602), si es correcto el relato de "Liber Pontificalis"(II, 508), fijó la fiesta para el Imperio Griego el 15 de Agosto.

Biblia y Tradición.

La Santa Iglesia Católica siempre derivó su conocimiento de este misterio de la Asunción y otros, de la Tradición Apostólica.

Las tradiciones de la Iglesia se verifican siempre en relación con la Sagrada Escritura, y en este caso de la Asunción ya sabemos que es consecuencia necesaria de la Biblia.

Las tradiciones de la Iglesia deben atenderse y respetarse, es mandato bíblico:

"Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta." (2da Tesalonicenses 2,15)

"Les alabo porque me son fieles en todo y conservan las tradiciones tal como yo se las he transmitido" (1ra Corintios 11,2)

"Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: "Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las tradiciones de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos." (Hechos 28,17)

Esto contradice la típica tesis de los hermanos separados de que la Biblia es la única fuente en los temas de Dios, tesis que no tiene fundamento bíblico alguno, mientras que la sagrada tradición sí lo tiene.

En el nuevo Testamento no se encuentra ni un sólo versículo donde se afirma que lo que dijo Jesús se encuentra solamente en los Evangelios. Muy al contrario, en San Juan 21,25 dice:

"Jesús hizo muchas otras cosas. Si se escribieran todas, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros"

Por lo tanto, todo lo dicho por Jesús no está en la Biblia. Esto es lo que la Iglesia llama Tradición, y nos ha llegado por diversas fuentes y no se reflejó en las Escrituras canónicas. Estas fuentes son Los Padres de la Iglesia y la misma historia de la Iglesia.

Dato curioso sobre la palabra Tradición
La palabra griega para definir "Tradición" es "Paradosis". En el Libro de Concordancias sobre el Nuevo Testamento Griego-Español, compilado por Jorge G. Parker y basado en la revisión de 1960 de la Reina-Valera (editado por la editora protestante "Mundo Hispano") dice en su punto 3268: que la palabra Paradosis se utiliza en los siguientes pasajes:

1 Corintios 11,2:

"Les alabo porque en todas las cosas se acuerdan de mí y conservan las Tradiciones (Paradosis) tal como se las he transmitido."

Como podemos ver, San Pablo está alabando a la comunidad de Corintios no por guardar el Evangelio, sino por guardar las "Tradiciones", lo cual se clarifica al saber que los Evangelios en esa época aun no circulaban en las comunidades cristianas y el conocimiento de JESÚS se comunicaba oralmente, o sea en forma de Tradición.

Curiosamente la versión Reina-Valera editada por la sociedad Bíblica Trinitaria y que es la más utilizada en las Iglesias no católicas. Tiene escrito ese versículo de la siguiente manera:

"Y les alabo hermanos, porque en todo se acuerdan de mí, y retienen las instrucciones tal como se las entregué."

¿Qué ocurrió aquí? ¿Por qué se ha cambiado la Palabra de Dios? La palabra griega para la palabra "instrucciones" es Paideia, entre otras, pero ésta nunca sustituye a la palabra Tradición que corresponde a "Paradosis" Como vemos, aquí se ha alterado el significado de la palabra de Dios a propósito, lo cual constituye un hecho muy grave contra el Señor y su Santa Iglesia.

En otras versiones de Biblias protestantes, la palabra Tradición es cambiada por "Doctrina", pero resulta que la palabra doctrina se dice en Griego Didescalia, didace, eterodidaskaleo, que tampoco sustituye a la palabra Tradición "Paradosis"

2 Tesalonicenses 2,15:

"Así pues hermanos manténganse firmes y conserven las Tradiciones que han recibido de nosotros."

Aquí de nuevo la versión Reina-Valera vuelve a cambiar la palabra Paradosis incurriendo en un nuevo error. "Así que, hermanos, estén firmes, y retengan la doctrina que han aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra."

San Pablo insiste continuamente en que se debe conservar todo lo recibido por él y que a su vez recibió de los Apóstoles y esto es Tradición.

Otro ejemplo de cómo se instituyó la Tradición nos lo da Pablo en la segunda carta a Timoteo

"Lo que oíste de mí y está corroborado por numerosos testigos, confíalo a hombres responsables que sean capaces de enseñar a otros." (2 Timoteo 2,2)

San Pablo enseña a Timoteo para que éste enseñe a otros. He aquí un magnífico ejemplo de Tradición. Otro ejemplo de Tradición se encuentra en la primera cara a los Corintios:

"Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido" (1 Corintios 11,23a)

En este pasaje, San Pablo nos habla de la Eucaristía, así pues el SEÑOR mismo le entrega a Pablo la Tradición, pues Pablo no habla aquí de ningún libro escrito, sino de palabra escuchada.

Algunos argumentan que San Pablo alertó contra las tradiciones, y presentan versículos tales como en (Colosenses 2,3), pero si se lee el versículo en su contexto se darán cuenta que Pablo se refiere a las Tradiciones Judaicas que eran el camino a la ley, no a la Tradición de la Iglesia la cual él recomendaba guardar.

Los Apóstoles y los primeros cristianos sólo tuvieron Tradición Apostólica en forma de predicación Evangélica, pues los Apóstoles no se dedicaron a escribir, ni tenían mandato directo del Señor de escribir nada.

Solamente muchos años después, cuando la Iglesia reconoció que la venida del Señor no era inminente, algunos Apóstoles (Mateo y Juan) van a escribir sus recuerdos del Señor, Marcos y Lucas van a escribir, uno lo que escuchó de Pedro y otro lo que investigo de testigo oculares de la vida del SEÑOR.

Los otros diez Apóstoles no escribieron nada y dejaron su legado en forma de Tradición en la Iglesia.

CONCLUSIÓN.

Queridos hermanos, recapitulando un poco sobre la Asunción de María, podemos concluir que si este misterio le ocurrió a 2 grandes profetas (Elías y Enoc) por el amor que Dios les tenía,

¿Puedes imaginarte entonces lo que Jesús ha hecho a la Virgen María por el inmenso Amor de ser su Santa Madre? Jesucristo jamás permitiría que su Santa Madre conociera la corrupción de la carne

Concluimos con unas palabras del eminente teólogo protestante Robert Brown: "Cuando miramos a la Iglesia primitiva los signos apuntan a Roma."…. A la Iglesia que es Pilar y base de Verdad." Amén

Oración a la Virgen asunta al Cielo:
Oh Virgen bendita, Inmaculada y Asunta al Cielo, que fuiste llevada al cielo en cuerpo y alma y has sido coronada como Reina de Cielos y Tierra, de los Ángeles y de los Santos, me consagro a tu Corazón Inmaculado y te pido que siempre yo pueda acudir a ti lleno de confianza y amor porque tú serás siempre llamada Bienaventurada por todas las generaciones.

Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

Fuentes Bibliográficas:

Frank Morera | Apologista Católico Ewtn.com
Sagradas Escrituras
Homilia.org | La Asunción de María en la Tradición de la Iglesia
Alegrate Reina del Cielo | Documentos históricos sobre la Asunción
Catecismo de la Iglesia Católica
Ministerio Siloe | Tradición vs. Escritura

Redacción: Qriswell Quero de Pérez, PildorasdeFe.net

La angustia retrasa la bendición y la FE adelanta el milagro.

La angustia retrasa la bendición y la FE adelanta el milagro.



Aprendamos de lo que nos decía San Pío de Pietrelcina: Para cualquier problema, orar, esperar y no angustiarse. Fe para alcanzar milagros 


No tiene sentido abrir el paraguas antes de que empiece a llover, la preocupación es como una silla mecedora, te mantiene en movimiento pero no te lleva a ninguna parte.

La angustia retrasa la bendición.

La preocupación, y sus sinónimos: angustia, ansiedad, es una maldición. Encima de que no soluciona nada, ni mueve colas de tránsito automotor, ni adelanta la hora de llegada de un hijo, ni soluciona ningún problema de salud, ni de economía, ni de desempleo genera otros problemas: Úlceras pépticas, gastritis, dolores de cabeza, cáncer, ACV, dermatitis.

En el libro Sirácides (Eclesiástico) de la Biblia Católica encontramos esta perla:

"No te dejes llevar por la tristeza, ni te dejes dominar por tus preocupaciones. Un corazón alegre mantiene al hombre con vida; la alegría prolonga su existencia. Vamos, Diviértete y alegra tu corazón; echa lejos de ti la tristeza, porque la tristeza perdió a muchos y no sirve para nada. La envidia y la ira acortan la vida, las preocupaciones hacen envejecer antes de tiempo". (Eclesiástico 30,21-24)

Ocúpate, pero no te preocupes, busca trabajo pero sin angustiarte porque no lo tengas. Jesús dice que no hay que preocuparse ni por la ropa ni por la comida, ni por el día de mañana:

"Por eso yo les digo: No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves? ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir algo a su estatura? Y ¿por qué se preocupan tanto por la ropa? Miren cómo crecen las flores del campo, y no trabajan ni tejen. Pero yo les digo que ni Salomón, con todo su lujo, se pudo vestir como una de ellas. Y si Dios viste así el pasto del campo, que hoy brota y mañana se echa al fuego, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Qué poca fe tienen! No anden tan preocupados ni digan: ¿tendremos alimentos? o ¿qué beberemos? o ¿tendremos ropas para vestirnos? Los que no conocen a Dios se afanan por esas cosas, pero el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan todo eso. Por lo tanto, busquen primero el Reino y la Justicia de Dios, y se les darán también todas esas cosas. No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo. Basta con los problemas de hoy" (Mateo 6, 25-34)

"Jesús amonestó a Marta, la limpiadora compulsiva, porque ella era tan maniática de la limpieza que ni siquiera paró de limpiar cuando Cristo vino a visitarla: "Marta, Marta, tú te inquietas y te preocupas por muchas cosas" (Lucas 10,41)

La fe adelanta el milagro.

La Biblia nos relata cómo Pablo y Silas, en prisión de máxima seguridad, en la oscuridad de la media noche, ejercieron la fe y cómo debemos ejercerla nosotros en medio de las dificultades:

"Después de haberles dado muchos golpes, los echaron a la cárcel, dando orden al carcelero de vigilarlos con todo cuidado. Este, al recibir dicha orden, los metió en el calabozo interior, y les sujetó los pies con cadenas al piso del calabozo. Hacia la media noche Pablo y Silas estaban cantando himnos a Dios, y los demás presos los escuchaban. De repente se produjo un temblor tan fuerte que se conmovieron los cimientos de la cárcel; todas las puertas se abrieron de golpe y a todos los presos se les soltaron las cadenas" (Hechos 16, 24-26)

Características de la oración ejercida en medio de la dificultad:
Que sea Oración: No se trata de un "decreto" ni de "un pensamiento positivo. Se trata de una comunicación con Dios.

Que sea Oración confiada: Sin angustia.

Que sea Oración Anticipadora: No somos masoquistas. No cantamos la desgracia que vivimos sino la bendición que viene, no cantamos la oscuridad de medianoche sino la claridad que viene, Dios dará la cara por nosotros

Que sea Oración Victoriosa: Alegre. Los apóstoles no cantaron bajito, "los demás presos los escuchaban.
Aprendamos de lo que nos decía San Pío de Pietrelcina: Para cualquier problema, orar, esperar y no angustiarse (yo agrego… y hacer lo que nos toca)

Publicado originalmente en: El Blog del Padre Chulalo, autor: Padre Jesús Genaro Pérez.
Pildoras de fe.

domingo, 5 de agosto de 2018

21 cosas que hacemos cuando nos realizamos la Señal de la Cruz.

21 cosas que hacemos cuando nos realizamos la Señal de la Cruz.

Hacernos la señal de la Cruz es un gesto simple pero a la vez una profunda expresión de fe para los Católicos y Cristianos Ortodoxos 


Hacernos la Señal de la Cruz es un gesto simple pero a la vez una profunda expresión de fe tanto de los Católicos como de los Cristianos Ortodoxos.

Como católicos, es algo que hacemos cuando entramos en una iglesia, luego de recibir la comunión, antes de comer y cada vez que oramos. Pero, ¿qué es realmente lo que hacemos cuando nos santiguamos? Aquí hay 21 cosas:

1.- Orar.
Comenzamos y finalizamos nuestras oraciones con el Signo de la Cruz, tal vez no comprendiendo que el signo de la cruz es en sí mismo una oración.

Si la oración es en esencia "la elevación de nuestra mente a Dios" como lo dice San Juan Damasceno, entonces el Signo de la Cruz califica perfectamente como tal.

"No es un gesto vacío, el signo de la cruz es una potente oración que conecta al Espíritu Santo como nuestro Divino Intercesor y generador de una exitosa vida cristiana" (Bert Ghezzi)

2.- Abrirnos a la gracia.

Como un sacramental, el Signo de la Cruz nos prepara para recibir la bendición de Dios y nos dispone para cooperar con Su gracia, de acuerdo a Ghezzi.

3.- Santificar el día.

Como un acto que realizamos repetidas veces a lo largo del día, la Señal de la Cruz santifica nuestro día.

"En todos nuestros viajes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nuestros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la cruz". (Tertuliano)

4.- Consagrar todo nuestro ser a Cristo.

En el movimiento de nuestras manos, desde nuestra frente a nuestro pecho y luego hacia ambos hombros, le estamos pidiendo a Dios su bendición para nuestra mente, nuestras pasiones y deseos, nuestros propios cuerpos.

En otras palabras, la Señal de la Cruz nos consagra en cuerpo y alma, mente y corazón a Cristo.

"Deja que tome todo tu ser, cuerpo, alma, mente, voluntad, pensamientos, sentimientos, tus acciones y omisiones, y sellándolos con la cruz, fortalécelo y conságralo todo con la fuerza de Cristo, en el nombre de la Divina Trinidad". (Romano Guardini, teólogo del siglo XX)

5.- Recordamos la Encarnación.

Nuestro movimiento es hacia abajo, desde nuestra frente a nuestro pecho "porque Cristo descendió de los cielos a la tierra", escribía el Papa Inocente III en sus instrucciones para hacer la Señal de la Cruz.

Sosteniendo dos dedos juntos, ya sea el pulgar con el anular o el índice, también representan las dos naturalezas (humana y divina) de Cristo.

6.- Recordamos la pasión de Nuestro Señor.

Fundamentalmente, al trazar las líneas de la cruz sobre nosotros, estamos recordando la crucifixión de Cristo.

Esta remembranza se ve profundizada si mantenemos nuestra mano derecha abierta, usando los cinco dedos para hacer la señal- correspondiente a las cinco heridas que sufrió Cristo.

7.- Afirmar la Trinidad.

Al invocar el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, estamos afirmando nuestra creencia en un Dios Trino.

Esto también se refuerza si usamos los tres dedos para hacer la señal, de acuerdo al Papa Inocente III.

8.- Enfocar nuestra oración en Dios.

Una de las tentaciones cuando oramos, es dirigirnos a Dios con nuestra concepción personal de Él- El hombre de arriba, nuestro amigo, una especie de genio cósmico, etc.

Pero cuando esto sucede, nuestras oraciones se tratan más de nosotros que de un encuentro con el Dios viviente.

La Señal de la Cruz inmediatamente nos enfoca en el Dios verdadero, de acuerdo a Ghezzi:

"Cuando invocamos la Santísima Trinidad, ponemos nuestra atención en el Dios que nos creó, no en el Dios que nosotros hemos creado. Dejamos de un lado esas imágenes y dirigimos nuestras oraciones a Dios que se ha revelado a sí mismo como: Padre, Hijo y Espíritu Santo".

9.- Afirmar la procedencia del Hijo y El Espíritu.

Al levantar primero nuestra mano a la frente recordamos que El Padre es La Primera Persona de la Trinidad.

Al bajar nuestra mano nosotros "expresamos que El Hijo procede de El Padre". Y, al finalizar con El Espíritu Santo, aseguramos que El Espíritu procede del Padre y del Hijo, como lo dice San Francisco de Sales.

10.- Confesar nuestra fe.

Al afirmar nuestra creencia en la Encarnación, crucifixión y en la Trinidad, estamos haciendo una mini confesión de fe en palabras y gestos, proclamando las verdades fundamentales de nuestro credo.

11.- Invocar el poder del nombre de Dios.

En la escritura, el nombre de Dios tiene poder. San Pablo nos dice:

"Ante al Nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y entre los muertos" (Filipenses 2,10)

Y Jesús mismo dijo:

"Todo lo que pidan en mi Nombre lo haré, de manera que el Padre sea glorificado en su Hijo. Y también haré lo que me pidan invocando mi Nombre". (Juan 14,13-14)

12.- Crucificarnos personalmente con Cristo.

Todo el que quiera seguir a Jesús debe "negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirlo" (Mateo 16,24). "He sido crucificado con Cristo", escribIió San Pablo a los Gálatas en el capítulo 2,19.

"Proclamar la Señal de la Cruz es proclamar nuestro si a la condición de discípulos de Cristo" (Ghezzi)

13.- Pedir apoyo en nuestro sufrimiento.

Al cruzar sobre nuestros hombros le pedimos a Dios "que nos dé apoyo- nos meta el hombro- en nuestro sufrimiento", escribe Ghezzi.

14.- Reafirmar nuestro bautismo.

Al usar las mismas palabras con las que hemos sido bautizados, la Señal de la Cruz es un "resumen y aceptación de nuestro bautismo" de acuerdo al Cardinal Joseph Ratzinger.

15.- Revertir la maldición.

La Señal de la Cruz recuerda el perdón de nuestros pecados y da vuelta a nuestra caída pasando "del lado izquierdo de la maldición al derecho de la bendición" de acuerdo a De Sales.

El movimiento de izquierda a derecha también significa nuestro futuro paso de la miseria del presente a la gloria futura, como Cristo ha "cruzado de la muerte a la vida y del infierno al Cielo", escribió el Papa Inocente II.

16.- Rehacernos a imagen de Cristo.

En Colosenses 3, San Pablo usa la imagen de la vestimenta para describir como nuestra naturaleza pecadora se transforma en Cristo.

Debemos tomar nuestro ser viejo y ponerlo en el ser "que está siendo renovado... a imagen de su creador", nos dice Pablo.

Los Padres de la Iglesia veían una conexión entre este verso y  el desnudar a Cristo en la cruz, "nos muestra que debemos despojarnos de nuestra vieja naturaleza en el bautismo y ponernos una nueva como participación de nuestra desnudez con Cristo en Su crucifixión", escribía Ghezzi.

Él concluye que podemos ver la Señal de la Cruz como "nuestra forma de participar en la desnudez de Cristo en la Crucifixión y ser vestidos con la gloria de Su resurrección".

Así que al hacer la Señal de la Cruz, estamos identificando radicalmente con todo el evento de la crucifixión- no solo con esas partes que podemos aceptar o que podemos procesar sin dañar nuestras sensibilidades.

17.- Marcarnos a nosotros mismos por Cristo.

En la Antigua Grecia, la palabra para señal era "sphragis", que también era una señal de propiedad, de acuerdo a Ghezzi. "Por ejemplo, un pastor marcaba sus ovejas como su propiedad con una marca que llamaban sphragis" escribe Ghezzi.

Al hacer la Señal de la Cruz, nos marcábamos como pertenencia de Cristo, nuestro verdadero Pastor.

18.- Ser soldados para Cristo.

El "sphragis" era también un término para el nombre de un general que era tatuado en sus soldados de acuerdo a Ghezzi.

Esto también es una metáfora de la vida cristiana: mientras podemos ser comparados a ovejas en el sentido que seguimos a Cristo como nuestro pastor, no debemos ser tímidos o mansos.

Más bien somos llamados a ser soldados para Cristo como lo escribe San Pablo en Efesios 6:

"Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas. Tomen la verdad como cinturón, la justicia como coraza; tengan buen calzado, estando listos para propagar el Evangelio de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio. Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios".

19.- Poderosa arma contra el demonio.

La Señal de la Cruz es una de las muchas armas que usamos en la batalla con el demonio. Como decía un predicador del medievo llamado Aelfric:

"Un hombre puede mover sus brazos maravillosamente sin crear ninguna bendición hasta que hace la Señal de la Cruz. Pero, si lo hace, el enemigo pronto sentirá temor a cuenta de la victoria ya reclamada".

En otra afirmación, atribuida a San Juan Crisóstomo, se dice que:

"Los demonios vuelan lejos ante la Señal de la Cruz "temiéndola como un bastón con el que están siendo abatidos". (Fuente: Enciclopedia Católica)

20.- Sellarnos con El Espíritu.

En el Nuevo Testamento, la palabra "sphragis", mencionada antes, es a veces traducida como sello, como en 2 Corintios 1,22, donde San Pablo escribe que:

"Y Dios es el que nos da fuerza, a nosotros y a ustedes, para Cristo; él nos ha ungido y nos ha marcado con su propio sello al depositar en nosotros los primeros dones del Espíritu".

Al hacer la Señal de la Cruz, estamos nuevamente sellándonos en el Espíritu, invocando Su poderosa intervención en nuestras vidas.

21.- Ser testigos para otros.

Como un gesto que a menudo hacemos en público, la Señal de la Cruz es una simple forma de testificar nuestra fe para otros.

"No nos sintamos avergonzados de confesar al Crucificado. Que la Cruz sea nuestro sello hecho con valentía por nuestros dedos en nuestra frente, y en todo; sobre el pan que comemos, en las copas que bebemos; en nuestras entradas y salidas; antes de dormir, cuando nos acostamos y cuando nos levantamos; cuando estamos en camino y cuando estamos quietos" (San Cirilo de Jerusalén)

Nota: Fuentes citadas: La Señal de la Cruz, de Bert Ghezzi y Señales de Vida, de Scott Hahn)


Adaptación y traducción por Manuel Rivas para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: Catholic Exchange, autor: Stephen Beale

REPAREMOS AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA



REPAREMOS AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA.


  La que había sido la principal vidente de Nuestra Señora en Fátima, Lucía Dos Santos, contaba en 1921 con 14 años de edad, cuando decidió ingresar en el Colegio de las Hermanas Doroteas en la localidad de Vilar, cerca de Oporto; en 1928, sintiendo deseos de consagrarse por entero a Dios, se une a las Hermanas como postulante y se traslada al Convento de esta Orden en Tuy, Pontevedra (Galicia, España), para más tarde ser trasladada al convento que tenían en la ciudad de Pontevedra, donde el 10 de Diciembre de 1925 se le volvería a aparecer la Virgen Santísima.

                En esa nueva ocasión, Lucía narra que vio a la Madre de Dios sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. La Virgen Nuestra Señora puso Su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía Su Corazón rodeado de espinas. El Niño le dijo entonces:

          "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."

Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía:

          "Mira, hija mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación."


REPARACIÓN SABATINA EN HONOR DEL
INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

ORACIÓN

¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro santísimo Nombre y vuestras excelsas prerrogativas! Aquí tenéis postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro, que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados.

Deseo reparar con este acto de amor y rendimiento, que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.

 Aceptad, oh Corazón Inmaculado esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, oh Corazón amabilísimo, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.

DEPRECACIONES

I.- Os venero, amabilísimo Corazón de María, que ardéis continuamente en vivas llamas de amor divino; por él suplico, Madre mía amorosísima, abraséis mi tibio corazón en ese divino fuego en que estáis toda inflamada.

Rezar Avemaría

II.- Os venero, Purísimo Corazón de María, de quien brota la hermosa azucena de virginal pureza. Por ella os pido, Madre mía inmaculada, purifiquéis mi impuro corazón, infundiendo en él la pureza y castidad.

Rezar Avemaría

III.- Os venero, afligidísimo Corazón de María, traspasado con la espada de dolor por la pasión y muerte de vuestro querido Hijo Jesús, y por las ofensas que de continuo se hacen a su divina Majestad; dignaos, Madre mía dolorida, penetrar mi duro corazón con un vivo dolor de mis pecados y con el más amargo sentimiento de los ultrajes e injurias, que está recibiendo de los pecadores el divino Corazón de mi adorable Redentor.

Rezar Avemaría


Jaculatorias


¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
¡Refugio de pecadores, rogad por nosotros!

¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!



Prácticas de piedad y Devocionario Católico.




SANTO DOMINGO DE GUZMÁN. Apóstol del Santo Rosario.


SANTO DOMINGO DE GUZMÁN.

Apóstol del Santo Rosario.



  Nació en Caleruega (Burgos, España) en 1170, en el seno de una familia profundamente creyente y muy encumbrada. Sus padres, don Félix de Guzmán y doña Juana de Aza, parientes de reyes castellanos y de León, Aragón, Navarra y Portugal, descendían de los condes-fundadores de Castilla. Tuvo dos hermanos, Antonio y Manés.

          De los siete a los catorce años (1177-1184), bajo la preceptoría de su tío el Arcipreste don Gonzalo de Aza, recibió esmerada formación moral y cultural. En este tiempo, transcurrido en su mayor parte en Gumiel de Izán (Burgos), despertó su vocación hacia el estado eclesiástico.

          De los catorce a los veintiocho (1184-1198), vivió en Palencia: seis cursos estudiando Artes (Humanidades superiores y Filosofía); cuatro, Teología; y otros cuatro como profesor del Estudio General de Palencia.

          Al terminar la carrera de Artes en 1190, recibida la tonsura, se hizo Canónigo Regular en la Catedral de Osma. Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando en un rasgo de caridad heroica vende sus libros, para aliviar a los pobres del hambre que asolaba España.

          Al concluir la Teología en 1194, se ordenó sacerdote y es nombrado Regente de la Cátedra de Sagrada Escritura en el Estudio de Palencia.

Al finalizar sus cuatro cursos de docencia y Magisterio universitario, con veintiocho años de edad, se recogió en su Cabildo, en el que enseguida, por sus relevantes cualidades intelectuales y morales, el Obispo le encomienda la presidencia de la comunidad de canónigos y del gobierno de la diócesis en calidad de Vicario General de la misma.

         En 1205, por encargo del Rey Alfonso VIII de Castilla, acompaña al Obispo de Osma, Diego, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando. Con este motivo, tuvo que hacer nuevos viajes, siempre acompañando al obispo Diego a Dinamarca y a Roma, decidiéndose durante ellos su destino y clarificándose definitivamente su ya antigua vocación misionera. En sus idas y venidas a través de Francia, conoció los estragos que en las almas producía la herejía albigense. De acuerdo con el Papa Inocencio III, en 1206, al terminar las embajadas, se estableció en el Langüedoc como predicador de la verdad entre los cátaros. Rehúsa a los obispados de Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente.

         En 1208, Nuestra Señora se le aparece y le enseña a rezar el Santo Rosario, compuesto por 150 Avemarías, número similar a los Salmos de las Sagradas Escrituras; la Virgen aseguró a Santo Domingo que el Rosario es la mejor arma contra los enemigos de la Fe.

         Para remediar los males que la ignorancia religiosa producía en la sociedad, en 1215 establece en Tolosa la primera casa de su Orden de Predicadores, cedida a Domingo por Pedro Sella, quien con Tomás de Tolosa se asocia a su obra.

         En Septiembre del mismo año, llega de nuevo a Roma en segundo viaje, acompañando del Obispo de Tolosa, Fulco, para asistir al Concilio de Letrán y solicitar del Papa la aprobación de su Orden, como organización religiosa de Canónigos regulares. De regreso de Roma elige con sus compañeros la Regla de San Agustín para su Orden y en septiembre de 1216, vuelve en tercer viaje a Roma, llevando consigo la Regla de San Agustín y un primer proyecto de Constituciones para su Orden. El 22 de Diciembre de 1216 recibe del Papa Honorio III la Bula “Religiosam Vitam” por la que confirma la Orden de Frailes Predicadores.

          Al año siguiente retorna a Francia y en el mes de Agosto dispersa a sus frailes, enviando cuatro a España y tres a París, decidiendo marchar él a Roma. Allí se manifiesta su poder taumatúrgico con numerosos milagros y se acrecienta de modo extraordinario el número de sus frailes. Meses después enviará los primeros Frailes a Bolonia.

         Habrá que esperar hasta finales de 1218 para ver de nuevo a Santo Domingo en España donde visitará Segovia, Madrid y Guadalajara.

          Por mandato del Papa Honorio III, en un quinto viaje a Roma, reúne en el convento de San Sixto a las monjas dispersas por los distintos monasterios de Roma, para obtener para los Frailes el convento y la Iglesia de Santa Sabina.

          En la Fiesta de Pentecostés de 1220 asiste al primer Capítulo General de la Orden, celebrado en Bolonia. En él se redactan la segunda parte de las Constituciones. Un año después, en el siguiente Capítulo celebrado también en Bolonia, acordará la creación de ocho Provincias.

          Con su Orden perfectamente estructurada y más de sesenta comunidades en funcionamiento, agotado físicamente, tras breve enfermedad, murió el 6 de Agosto de 1221, a los cincuenta y un años de edad, en el convento de Bolonia, donde sus restos permanecen sepultados. En 1234, su gran amigo y admirador, el Papa Gregorio IX, lo canonizó.

Prácticas de piedad y Devocionario Católico.

¡EL INFIERNO ESTÁ ALLÍ! por Don Giuseppe Tomaselli

 ¡ EL INFIERNO ESTÁ ALLÍ! por Don Giuseppe Tomaselli “Si Dios castigara de inmediato a quienes lo ofenden, ciertamente no se ofendería com...